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¡3 MIL MILLONES Y NI ASÍ! Patrullas de la CDMX circulan abolladas y policías revientan contra el servicio

  • Redacción
  • hace 10 minutos
  • 4 min de lectura

¡Millones sobre ruedas… y golpes a la vista! La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desembolsará más de 3 mil 116 millones de pesos por mil patrullas arrendadas a Turbofin, pero en las calles algunas de esas unidades que deberían perseguir delincuentes parecen haber salido de un taller de hojalatería: abolladas, golpeadas, con piezas dañadas y, según policías, con reparaciones que pueden tardar en llegar.



El escándalo está servido: ¿cómo es posible que una flotilla de miles de millones termine circulando con daños visibles mientras el Gobierno paga por mantenerla operativa?


Las camionetas forman parte de un contrato que, por su monto, debería garantizar una flotilla impecable y lista para responder a emergencias. Sin embargo, policías capitalinos consultados por este medio describen un panorama que dista mucho de esa imagen: unidades accidentadas, desperfectos, mantenimiento cuestionado y tiempos de reparación que, aseguran, pueden alargarse. Los uniformados solicitaron mantener su identidad bajo reserva por temor a represalias.


Y mientras el dinero público corre a toda velocidad, las patrullas no necesariamente lo hacen. De acuerdo con los testimonios recabados, cuando una camioneta sufre un accidente o necesita reparación, el proceso para retirarla, arreglarla o sustituirla puede convertirse en una espera que afecta la operación policial. El problema, sostienen los agentes, no termina en una defensa hundida o una puerta abollada: significa una patrulla menos para vigilar las calles.


¡ABOLLADAS, GOLPEADAS… Y A PATRULLAR!


Un recorrido realizado por este medio permitió identificar camionetas utilizadas como patrullas con daños visibles en defensas, puertas, cajas, salpicaderas y zonas frontales. Algunas mostraban deformaciones compatibles con impactos, mientras otras presentaban componentes deteriorados o desprendidos. La imagen resulta difícil de ignorar cuando se conoce el precio de la flotilla.


Pero para los policías consultados, la abolladura es solamente la parte que se ve. Los agentes cuestionaron la atención que reciben cuando reportan una unidad dañada y calificaron como deficiente, en determinados casos, el servicio de mantenimiento y reparación. Según sus testimonios, existen vehículos que pueden permanecer fuera de operación mientras se resuelve su situación.


¡Y AQUÍ VIENE LA MILLONADA!


El contrato SSC/078/2025, firmado el 30 de mayo de 2025 entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Grupo Turbofin, contempla el arrendamiento de mil camionetas RAM modelo 2024, equipadas con motor V6, tracción 4x2 y acondicionadas para funcionar como patrullas. El servicio comenzó el 1 de julio de 2025 y está previsto que concluya el 30 de octubre de

2028.


El precio hace que las abolladuras duelan todavía más: el acuerdo establece un pago mensual de 67 millones 169 mil 712 pesos antes de IVA. Con impuestos incluidos, el monto total alcanza 3 mil 116 millones 674 mil 636.80 pesos. Además, el contrato contempló un anticipo de 779 millones 168 mil 659.20 pesos. Es decir, estamos hablando de una operación que mueve una auténtica montaña de dinero público.


Y el contrato no dice simplemente “aquí están las camionetas, buena suerte”. Turbofin también debe hacerse cargo del mantenimiento, las reparaciones, los seguros y la sustitución temporal de aquellas unidades que queden imposibilitadas para prestar servicio. Además, se establece una disponibilidad mínima de 93 por ciento de la flotilla, equivalente a por lo menos 930 patrullas disponibles de las mil contratadas.

¿ENTONCES POR QUÉ HAY PATRULLAS GOLPEADAS?


Ahí está precisamente el punto que genera molestia entre los uniformados. Los policías consultados sostienen que, en la operación cotidiana, los tiempos de atención no siempre son los que esperarían de un contrato multimillonario. Cuando una unidad queda fuera de circulación, explican, los elementos deben arreglárselas con los vehículos disponibles y reorganizar sus recorridos.


En otras palabras: el contrato puede costar miles de millones, pero una patrulla detenida sigue siendo una patrulla que no patrulla. Y cuando la demanda de seguridad no disminuye, cada unidad que permanece en espera representa presión adicional para los agentes que sí están en servicio. De ahí que los uniformados cuestionen si el nivel de mantenimiento que reciben corresponde realmente al tamaño del negocio.


TURBOFIN: EL NEGOCIO TAMBIÉN RUEDA EN OTROS FRENTES


El contrato con la SSC tampoco sería un episodio aislado para Grupo Turbofin. La empresa ha participado en distintos procesos de contratación pública y durante 2026 aparece en procedimientos de arrendamiento vehicular con dependencias gubernamentales. Además, medios de Quintana Roo reportaron durante 2025 su participación en un contrato relacionado con vehículos policiales y un helicóptero para Playa del Carmen.


La compañía, dirigida por Eduardo Flegman Lijtszain, está vinculada con la familia Lijtszain, relacionada también con Grupo Traxión. En una licitación consolidada para el arrendamiento de vehículos para dependencias federales, Turbofin también apareció entre las empresas participantes. El tamaño y recurrencia de estos negocios han colocado a la compañía dentro del mercado de arrendamiento de flotillas para gobiernos.

Pero en las calles de la Ciudad de México la discusión es mucho más sencilla y mucho más incómoda: si se pagan más de 3 mil 116 millones de pesos por mil patrullas, si el contrato contempla mantenimiento y si además existe una obligación de disponibilidad, ¿por qué policías denuncian unidades golpeadas, reparaciones tardías y fallas en el servicio? La pregunta queda sobre la mesa mientras las patrullas siguen recorriendo la capital con algo más que placas y torretas: algunas llevan también las cicatrices de los golpes… y el peso de un contrato multimillonario detrás.

 
 
 

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